Empieza por el material
No todas las piezas se cuidan igual. El acero inoxidable se mete en la ducha sin despeinarse y el latón se estropea solo con la humedad del día a día. Antes de nada, mira el material en la ficha de tu pieza y ve directo a su apartado.
Muchas piezas combinan varios materiales — una cadena de acero con cierre plateado, por ejemplo. En ese caso manda siempre el más delicado.
Acero inoxidable
El agua no le hace nada.
- Aguanta la ducha, el sudor y la lluvia sin perder color. Es el material más resistente del catálogo.
- Del mar y de la piscina sale bien, pero acláralo con agua dulce al salir: la sal y el cloro se quedan en el cierre y ahí sí acaban rascando.
- Se limpia con agua templada y jabón neutro. Lo secas y vuelve a estar como el primer día.
Plata esterlina
Quítatela antes del mar y de la piscina.
- La plata 925 lleva cobre en la aleación, y el cobre reacciona con la sal, el cloro y el sudor: la pieza se apaga y puede dejar marca verde en la piel. No es mala plata, es química.
- Que se oscurezca con el tiempo es normal y tiene arreglo. Un paño de plata le devuelve el espejo en un minuto.
- Para limpieza a fondo: agua templada, una gota de jabón neutro y un cepillo de cerdas suaves. Aclara y sécala bien, nunca la guardes húmeda.
Bañado en rodio
Resiste bien, pero no abuses.
- El rodio protege la pieza y no se oscurece como la plata desnuda. Por eso mantiene el blanco brillante mucho más tiempo.
- Sigue siendo un baño: el cloro, el perfume y los abrasivos lo acortan. Un chapuzón puntual no lo rompe, la piscina cada día sí.
- Límpialo solo con paño suave y agua templada. Nunca con pasta de dientes ni limpiaplata.
Plateado
Evita el agua siempre que puedas.
- El plateado es una capa fina de plata sobre otro metal. El agua, los químicos y el roce la van desgastando hasta que asoma el metal de debajo.
- Quítatela antes de la ducha, del mar y de la piscina, y guárdala seca.
- No la frotes fuerte ni uses limpiaplata: levantan el baño. Solo paño suave.
Latón
Es el que peor lleva el agua. Mantenlo seco.
- Fuera antes de la ducha, del mar y de la piscina. El latón se oxida con la humedad y deja marca verde en la piel.
- Si sudas mucho o aprieta el calor, pásale un paño seco al quitártela. La humedad del día a día es lo que más lo desgasta.
- Nada de limpiaplata ni productos abrasivos: se comen el acabado. Paño seco y suave, y punto.
Vale para todas
- La última en ponerse y la primera en quitarse: perfume, crema y laca van antes que la joya.
- Guárdala seca y por separado, en su bolsa de tela, para que no roce con el resto.
- Quítatela para el gimnasio o el deporte de contacto. El golpe seco deforma aros y engarces, y eso no se arregla con un paño.
- Fuera antes de fregar o de usar lejía y amoníaco. Los productos de limpieza son lo que peor le sienta a cualquier metal.
Piedras
Con piedra, cuidado en el engarce: paño suave y agua templada, sin frotar. Si notas una piedra floja, no la fuerces — escríbenos y la revisamos.
La moissanita y la circonita se limpian igual que el metal que las sujeta, así que sigue la pauta del material de la pieza. El engarce es la parte frágil, no la piedra.
Cómo guardarla
Cada pieza por separado, en su bolsita o en un compartimento del joyero, y siempre seca. Guardarla húmeda es la forma más rápida de que se apague.
Evita las bolsas de plástico cerradas y los joyeros de madera abierta: retienen humedad y aceleran la oxidación.
Reparación y ajuste
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